Publicado en Poemas, Sin categoría

Complementos


Siempre me tatuo las lunas llenas

en la inmensidad.

Soy también de tornado

que de un toque cruel a mis miserias,

los cadáveres los tiro al estanque

de mi edén particular, y me gustan

los olores del desierto y la nada,

a juego con el que me mira

tras el vaho de los sueños

caducos, de la esperanza

ninguneados.

Los arcos iris me van

bien ceñidos al alma, al natural,

como la mar en cólera,

y de esta guisa, me salgo fuera,

al exterior del destino

y sus brújulas miopes,

a encontrarte en las nebulosas

que cree mi espera sin tiempo.

Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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