Publicado en Sin categoría, Vacaciones en laguna Estigia

Canto IV


Briseide no habla español bien. Ella es zamba y estrellas. Cuerpo enjuto,
bien proporcionado. Oye las palabras de Aquiles y le saben a magia. Hombre guapo. Hombre bueno. La llama por su nombre. Le hace recordar que es persona. Que no es un coño maquillado solamente. Una vez le pagó y la llevó al cine. Peli rara. Aquiles se emocionó. No recordaba que los hombres son seres humanos. De donde ella viene las mujeres son esclavas. O limpian o follan.O ambas cosas.

patrocloRecién afeitado. Patroclo atisba entre neblinas de vapor la eterna juventud.
El espejo guiña orgulloso. Se alimentaba sin ganas y Héctor le ha servido el suculento postre. Le ha llamado para encargarle un trabajo, bueno, aunque se piensa que es Aquiles, que se va a enterar y va a estar feliz de que no es un cero a la izquierda. Héctor dio instrucciones . Patroclo irá en coche, sin dar el cante. Ha ido antes allí, no hay problema. Es un tío legal, lo va a hacer bien. No te preocupes, Héctor.

La mafia china es como un huracán que soplara en contrarias direcciones.
Los italianos en cambio mueven sus mercancías respetando las reglas y rinden cuentas a loss dioses del Olimpo. Ulises siempre convence a todas las tribus que acuden prestas a descuartizarse mutuamente por el elixir que emana de tan suculento botín. Las armas y los poseedores de éstas deben guardar silencio de exánimes para que el consenso haga presencia y en el reparto de ganancias las manos del Zeus que mueve el Cosmos apenas se alteren y las órbitas celestes sigan su curso por siempre. Ulises es respetado por todos en esas reuniones tribales donde su cetro acaba con trifulcas infantiles. Agamenón es también gran jefezuelo, venido de fuera. Arenga a todos en la lucha que los mantiene eternamente ricos para que puedan seguir con la gula de mansiones, ropa de señores y cochazos de alta gama. En ninguna mansión hay un solo libro. Ulises es jefe de policía a punto de jubilarse. Agamenón, Menelao y tantos otros seres sin infancia. En conjunto, sudan hedor de dinero criminal en la creencia de ser el perfume que les traerá el abrazo del amor. Héctor y Príamo son ventrílocuos que dan de comer a cientos de familias en zonas paupérrimas al sur del mundo, donde empacha comer tesoros.

Helena se despierta. La inmensa habitación la contempla en su turbador regreso. Menelao no está. Corre las cortinas. El sol le tiene envidia y se oculta. Nublado pasajero.Su camisón sedoso deja entrever un cuerpo escultural que cubre un alma nunca satisfecha. Recuerdos de cuando dejó de ser virgen. El espejismo de la memoria devuelven una sonrisa ya lapidada de niña, cuando un padre borracho le pasaba la lengua por la espalda. Repentinamente le viene la imagen de ese joven que vio otra vez en la boda, y su alma en descontrol ruboriza sus mejillas divinas.

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Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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