Publicado en Sin categoría, Volveré y seré millones

Capítulo II: Sofía


Me cuesta horrores lidiar con este mundanal desasosiego que lo cubre todo, con sus dantescas extensiones de muerte e infierno. Sofía me desconcierta con esa pinta de prostituta cara, a mí que vivo en el recato sin contactar con hombre alguno, pertenezco bien lo sabe Dios a guardar el luto a mi marido, el único varón que ha mancillado mi cuerpo y sólo bajo el sagrado voto del matrimonio. Lleva tanto enterrado, siglos parece, que habito ya casi abandonada en la capilla al otro lado del jardín buscando lo inconmensurable en la esencia del Altísimo.

Desde que David se casara es como si no encontrara función vital, no me acostumbré a esas meriendas con las vecinas amigas a perder la compostura con chismes sin importancia. Cuando mi esposo enfermó era aún joven, y encontré tanto aliento en mi amor por España como portadora de los valores de una verdadera nación cristiana y en la Biblia, que soy ajena a lo que me rodea, lo cual no me exime de mis obligaciones, claro. A veces me pienso reencarnación de la santa de Ávila, y busco en su autobiografía los caminos del rezo en pos de las flores de la Virtud. Me despego tanto del cuerpo físico que me atrevería a decir que conozco la sensación del éxtasis. Alicia es reacia al dolor, lo sé, y se asombra de la que pensará vieja loca y desquiciada cuando la he hecho partícipe de mis secretos fustigamientos vespertinos. Quizás fui más allá de lo que una señora rica de provincias debe permitirse, ¡pero estoy tan sola! La flagelación fue casi un placer, ya lo he abandonado, vistiendo trajes que disimularan las cicatrices en época estival. Los caminos se bifurcan a diario y en cualquier tropiezo pierde una el norte y se condena al Infierno. Pero debo guardar las formas en este mundo de pecadores sin salvación posible, estar informada del apocalipsis que nos viene a marchas forzadas por el

Aldeas sin tiempo

comunismo que resurge y mantener a mis trabajadores bajo la ley y el orden.Alicia ha llegado un poco tarde. Le he reñido. Ella se está haciendo mujer, sus formas delatan la plenitud de Dios en forma de adolescente. Nunca he conseguido sonsacarle nada acerca de posibles novios; estoy segura de que elegirá al más virtuoso y trabajador de los mozos del pueblo. Ella nunca responde cuando me desairo. Me recuerda a mí con su edad, enamorada perdidamente de Saúl, no viendo el día de regresar del internado en vacaciones para sentir cercana su presencia, y como ella ahora, era tímida y reservada. Éso me encanta en una adolescente, muestra respeto y educación por sus mayores.

Los nervios ante los peligros diarios se me acentúan cuando viajo a la ciudad. Cojeré el primero que pasa a las nueve y media, tengo que arreglar papeles con mi administrador y prefiero ir personalmente, la demora en el correo o incluso la perdida de documentos me vuelve insoportable, bien lo sabe Dios.

Cuando he salido éstos ni habían bajado. Se creen que la riqueza la proporciona el Creador de la nada. Anoche fue otra extraña cena, Sofía apenas buscó complicidad para sus estupideces de engreída niñata mal criada. Mejor, pensé, quizás se habrá dado cuenta al fin del papel que le reserva la sociedad y me darán de una vez por todas otro nieto. Llevan años casados y cansados, diríase, no tienen sangre en las venas, mal que me pese escupir así de David. La vida de gandules que pretenden no la aceptaría nadie en su sano juicio, somos familias decentes y bien posicionadas.

He llegado a la estación de malhumor y pagando mis desaires con el pobre Juan, el chófer. La vuelta a la realidad me ha lanzado de bruces a la tensión y la amenaza de huelga en la recogida de cebollas. Algunos me han reconocido mirándome con altivez, sin dar los buenos días. Estos harapientos no saben con quién se enfrentan , no pienso rebajarme a caer en su trampa comunista y acceder a sus ruegos. El sueldo de temporada está acordado anualmente desde tiempos de los padres de mis padres. Ahora vienen con su pelo largo y las camisas abiertas como ese Gordillo y se creen protagonistas de la Historia, complicándonos la vida a la gente de bien, como jaurías a las puertas de las casas esperando para despedazar a los tuyos.

Quizás las personas que vivimos ancladas en el mundo rural aceptamos como nuestro todo lo que nos rodea en nuestro hábitat. Es una vida fácil, de sencillez insobornable,a veces también insoportable, en la que todos nos respetamos y seguimos la ley social en paz y armonía. Al menos éso era hasta los tiempos convulsos en que ha despertado el monstruo comunista a trastocar todo lo que con tanto esfuerzo hemos hecho los más mayores en la única época de verdadera calma en este país. Cuando llegue a la capital no daré a bastos pidiendo por todos esos hombres y mujeres jóvenes que se mofan de Jesús con su comportamiento censurable. Me da pena que las enseñanzas del Altísimo se hayan difuminado y los tiempos de Sodoma y Gomorra hayan conquistado la parte más oscura de sus ciervos.

El tren se pone en marcha. Hay carteles del próximo Mundial 82 por todas partes una vez se acercan los núcleos de población más numerosa, casi diríase que omnipresentes, como Dios. Lo que haría falta es que en las próximas elecciones gane ese Felipe medio anarquista y hagamos otra vez el ridículo por enésima vez con esta maldita Transición. En fin, tampoco soy una experta en estos menesteres de la política, mejor entretenerme con el paisaje. Se hace difícil leer con el traqueteo de los vagones.

Hasta los viñedos están desapareciendo. Esta especie de reforma agraria sin ningún control hace que el paisaje esté abigarrado y difuso, con diferentes nuevos productos queeliminan el empaque tan noble que poseían en tiempos de mis ancestros. Soy consciente de que mi razonamiento es pueril, casi de loca, pero es de verdad que no tienen la presencia del olivar y el viñedo. Estaban como humanizados, con un porte casi de orgullo…A lo mejor los tiemposvenideros traerán más riqueza a estas partes de la patria, que bien falta que nos hace para controlar tanto desbarajuste por parte de los que quieren acabar con lo conseguido. Ahoracuando llegue a Atocha, taxi y a acabar cuanto antes con el papeleo, debo estar en casa cuanto antes para hacer frente a la huelga de esos zánganos con la gracia de Dios.

Me he mareado en la vuelta un poco, no solamente por el vaivén de estos trenes obsoletos; los problemas siguen por toda España según mi administrador, las movilizaciones aunque tímidas han adquirido más consistencia a medida que la crisis de fuerza se agudiza. La democracia no va a ser la panacea que prometieron todos estos aprendices. Suárez a la cabeza, con ese porte liberal de provincias y luego la relajación que ha permitido, caos por aquí y por allá. Y de los otros está todo dicho: una cosa es levantar el puño llevando los cabellos como salvajes que son y otra muy distinta gobernar un país.

También, sin saber porqué me ha venido a la cabeza el recuerdo de Saúl. Hacía mil años que no aparecía en mi memoria. Fue una época feliz, cuando aún éramos estudiantes, anterior a toda la vida que vendría después como mujer casada. Ha aparecido sin más en mi cabeza, que Dios me perdone. Sabe bien que he sido una mujer obediente y virtuosa que no ha conocido más hombre que a su difunto esposo. En aquellos tiempos todo eran risas. Saúl era guapo y caballeroso conmigo, hijo de un pequeño comerciante del pueblo. Nos escribimos incluso, pero ya de casada quemé las cartas que guardé. Fue algo de la adolescencia, algo estúpido de jóvenes alocados. Sabía que tal como creciera iría a las fiestas sociales donde papá me dejaría elegir un novio acorde a nuestra posición social. Tuve la mejor boda que mujer cristiana pueda soñar. La mejor casa, el mejor marido de entre los candidatos. Lo de Saúl era algo de cuando todavía no estaba preparada para asumir responsabilidades. Lo he visto esporádicamente en actos benéficos, acompañado de su bellísima mujer cuando ésta aún vivía. Sabe mi esposo desde el cielo que no hay pensamiento pecaminoso en mí. ¡Y son tan difíciles de controlar los pensamientos a veces!

 

 

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Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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