Publicado en Sin categoría, Volveré y seré millones

Capítulo 1: Plebe


“El dolor no lleva máscara”

De Profundis, Oscar Wilde.

¡ Esta Alicia no está pendiente! Ha vuelto a dejar la luz encendida, la veo desde aquí, discontinua como los altibajos que me originan estas terribles jaquecas y me tienen casi postrada en cama. Llevo días sin el más mínimo consuelo ante la que se avecina con los enlaces sindicales del demonio. Don Luis me habrá pedido reposo absoluto, ¡ qué sabrá un doctor tan joven!, debería como todos entender que no es tan fácil manejar sola el negocio desde que murió mi marido. Van a hacer seis años y vivo extraña a esta casa que ha crecido junto a mi desesperación. Tengo a Dios de mi lado, y a Alicia.

Grande y férrea

Sé que ella es una chiquilla aún, al final me sale el lado maternal y me puede. Ahora le hablo siempre con tanta rectitud que debe de estar asustada. No lo hago porque su padre y hermanos anden en esa huelga que me destroza los nervios, es que estoy insoportable, lo admito. Veo que no he conseguido ser la madre que soñaba. Cuando nació David, mi hijo, el parto no fue todo lo bien que debiera y casi perdemos el bebé. Los médicos dijeron que no podríatener más hijos y me encomendé en cuerpo y alma a mi esposo y a criar a nuestro retoño. Sabe Dios las veces que le he rezado pidiendo la clemencia que me permitiera quedar embarazada de nuevo. Alicia me hace compañía, para sincerarme es la hija que nunca pude tener. A los pobres Dios los seduce con prole numerosa con la que viven todos casi en pecado en sus chabolas del pecado. Siempre intento no analizar los designios del Altísimo, tan inexcrutables para una sierva como yo.

Han venido David y Sofía, esa nuera que tengo tan desagradable de conversación, casi de repente, no ha dado tiempo a arreglar su alcoba en la casa de verano. Pero estoy contenta, no tengo porqué ocultarle a Dios mi gozo. Mi nieto da ya sus primeros pasitos erguido y solo; les he notado a las mujeres del servicio cómo les salía la maternidad en sus sonrisas.

Desde luego mi nuera no es pródiga en sus sonrisas ni es maternal, mira con los ojos de un depredador a punto de elegir presa, aunque no me aguanta la mirada en los silencios en que nostanteamos. Debe verme quizás como a un ser todopoderoso a través de su prisma de mujer raquítica.

Se ha visto en la improvisada cena que tienen de nuevo problemas en su matrimonio. No han hablado en toda la velada, sólo quizás cuando se dirigían a mí recordando alguna nimiedad acerca de mi nieto. Sé que todos creen que desde que murió mi marido soy una mujer débil y enfermiza. Antaño ya movía los hilos de las relaciones familio-económicas en la sombra y ahora prefiero permanecer como ancianita altiva y religiosa. Ella ha quedado muy limitada en la relación amor-odio que ha establecido con mi hijo. Ya aprenderá a aguantar.

Sumida en los problemas de la inminente huelga me he retirado con pretextos de salud. Mi nuera no ha devuelto mis buenas noches.

No ha amanecido aún cuando me he levantado a comer algo que me asiente el estómago antes de tomar la medicina y desde aquí se oía a esa deslenguada que tengo que soportar como nuera gritándole a David. ¡Con mi marido debieras haberte casado! Luego en la cena seguro que vuelve a buscar inmisericorde mi consentimiento tácito. Es torpe todavía, un marido nunca tiene que saber lo que pensamos., están acostumbrados a controlar todo y total, todos los reyes han gobernado a través de una mujer.

Este hijo mío sigue siendo tan sensible…Era ya débil de niño. Un prodigio al piano, eso sí. Quizás la culpable de todo sea yo, le inculqué demasiados valores pensando en la niña que nunca pude acunar. Iba creciendo y notaba como su padre lo apartaba cual mala hierba molesta, ni le dirigía la palabra y yo tenía que mediar para que la criatura no nos avergonzara delante de los criados. Sigue llorando con facilidad, no ha sabido hacerse maduro como corresponde a su clase. Esos ademanes tan cursis de antaño si los ha logrado dominar en público al menos, y aunque me duela reconocerlo es un alivio, nadie quiere a un mariposón dando la nota en las fiestas de sociedad. Lo tuve que obligar a no beber, a vestirse como un verdadero hombre, a sentir dentro a qué clase pertenece por derecho de nacimiento. El contubernio judeo-masónico al que aludía el Generalísimo está más vivo que nunca y corrompe y hace estragos entre la juventud. Cuando vi a esta Sofía venida de la capital supe inmediatamente que sería parte de la familia: poco agraciada, insegura, pueril, fácil de manejar…Hubiera preferido a otras, pero es rica y alejó a David de chismorreos hirientes por parte de la gente del pueblo. Ya me he bastado yo llevando las fincas con la misma voluntad férrea de mi marido, no era bueno para el negocio que David se convirtiera contra mi conformidad en el hazmerreír del campesinado.

Ley y Orden

Sumida en pensamientos de mi vida conyugal he puesto las noticias en el televisor. Está todo infectado con lo del pueblo ese del sur…¿Cómo se llamaba? Allí donde es alcalde ese rojo del demonio que obliga a la gente a la huelga de hambre…¡Gordillo, ése es! Ha envalentonado a esos comunistas de barbas asquerosas , salen hasta de debajo de las piedras, con su acento ininteligible y esa incultura que los arroja sin remisión a las hordas de la barbarie. ¡En eso consistía la Transición, en traernos a los parásitos andaluces a primer plano! Antes con elCaudillo no se atrevían ni a respirar, los mantenía en la cárcel que es donde deben permanecer, encerrados. ¿Y las mujeres? ¿Han perdido el juicio? Apoyando esa supuesta igualdad en vez de prepararse para el matrimonio y parir hijos fuertes que nos vuelvan a colocar en el lugar histórico que merece nuestra patria. A Alicia le enseño todo lo que está en mi mano paraque se haga una buena esposa. No se le da mal el punto y en la cocina ha logrado grandes avances. Es obediente, no como esa nuera que tengo, siempre pendiente de su galería de arte y esos cuadros llenos de brochazos y esculturas que vende de piojosos tipos todos igual de drogadictos y depravados. ¿No va a haber nadie en las esferas militares con las suficientes agallas para extinguir el caos que ha tomado las ciudades? Afortunadamente en el mundo rural es más fácil que todo permanezca bajo control. Hay que dejar de emitir esas noticias de esos muertos de hambre y todo volverá a su cauce natural. Mañana los sindicatos me enseñarán los dientes pero aprendí de mi difunto esposo a cómo mantenerlos a raya.

 

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Autor:

Músico a medias, escritor también, quizás demasiado ingenuo y extremadamente gruñón para lo que debe ser la tábula rasa a la que se supone que debe aspirar el ciudadano medio. Revolución Francesa en todos sus actos inmortales, siendo la inmortalidad un tema bastante alejado de la masa encéfala que no sabe amar con todas sus consecuencias.

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